Diez grandes obras maestras sobre el realismo político a través del cine.

Rafael Morales

El séptimo arte ha sido una de las vías privilegiadas para el adoctrinamiento político, la transmisión de la propaganda y la reproducción de las ideologías pero también para el análisis y la búsqueda de la transformación social. En este caso, a través del celuloide, directores, actores y guionistas han buscado criticar las contradicciones de la guerra, denunciar el ejercicio arbitrario del poder o mostrar con crudeza los costos de las revoluciones sociales. Sin contar las obras que están por aparecer (el documental inédito de Hitchcock sobre el holocausto) o las cintas inclasificables (la temible película Hombres detrás del sol)aquí se presentan de forma preparatoria las diez obras maestras del cine mundial que retratan con realismo la gloria y la tragedia del poder político.

1.-The Great Dictator (1940, EUA). La primera película sonora del genio del cine silente, Charles Chaplin, su aclamada obra maestra con la que busca criticar desde la comedia al régimen alemán del Tercer Reich y a Adolf Hitler, a través de la figura de un delirante Adenoi Hynkel, el dictador por antonomasia y su doppelgänger, un barbero judío con el que se le confunde en una coyuntura crucial. Una película cuyo valor histórico no está, como se cree, en el idealista discurso de Chaplin, sino en haberse convertido en un cruel presagio de la Solución Final y de la caída del nazismo. Un film que, se dice, pudo haber sido visto por el propio Hitler y cuya proeza está en haber sido escrito, producido, dirigido y protagonizado por Chaplin en el auge de la Segunda Guerra Mundial.

2.-Citizen Kane (1941, EUA). La obra cumbre del mítico director Orson Welles, que ha sido clasificada como la mejor película de la historia del cine. Welles, un actor y cineasta conocido históricamente por su memorable trabajo radiofónico, War of the Worlds, produce en esta cinta autorreferencial la historia de un magnate de la prensa norteamericana  que abandona los principios del periodismo informativo para construir un imperio mediático al hacer de las noticias un gran negocio y una plataforma para la conquista del poder (una guerra, un cargo público). En un vaticinio proverbial, Welles proyecta el complejo mediático del futuro puesto al servicio de las elites políticas y el surgimiento de los nuevos corporativos periodísticos con su arrogante control sobre la información, a través de la propaganda mediática.

 

3.-Casablanca (1942, EUA). El director Michael Curtiz ha pasado a la historia por haber conseguido unir a dos íconos del cine mundial, al legendario actor Humphrey Bogart y al mito femenino de la actuación, Ingrid Bergman, en Casablanca, la ciudad marroquí de la Francia de Vichy, donde el amor y el heroísmo político se vuelven vacilantes. La cinta ha sido considerada la segunda mejor película del cine mundial a caso por estar cargada de pasajes y frases inolvidables, desde la clásica balada As time goes by hasta la célebre frase “siempre tendremos París” que sintetiza el sacrificio último del héroe romántico. El choque culminante de La Marsellesa contra La Vigilancia del Rin en el café de Rick reproduce gloriosamente en pequeña escala el conflicto inevitable entre Estados e Imperios, en una dulce micropolítica de la tragedia mundial.

4.-Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb (1964, EUA). En una descomunal sátira sobre la Guerra Fría y la posibilidad real de un Apocalipsis atómico, Stanley Kubrick presenta el destino de la raza humana bajo la responsabilidad de unos paranoicos militares americanos y unos etílicos políticos rusos, cada uno con el suficiente poder para una destrucción mutua. Un film de un fantástico humor negro que enseña cómo dejar de preocuparse para amar a la bomba atómica. Ridiculizado el psicologismo de la disuasión política con ayuda del oscuro Dr. Stragelove, la máxima encarnación del mal, Kubrick expone a la perfección la fragilidad del periodo del equilibrio al borde de la guerra augurando con ello el grave incidente militar de los años ochenta, con todas sus consecuencias.

5.-Memorias del subdesarrollo (1968, Cuba). “¿Cómo se sale del subdesarrollo?”, se pregunta Sergio, un atribulado integrante de una indefinida clase media, varado en medio de la Revolución Cubana. En pleno auge del poder revolucionario, con un Che vivo planeando la sublevación en Bolivia, Tomás Gutiérrez Alea dirige la crítica más acabada al naciente socialismo caribeño, advirtiendo que el proceso de cambio no podrá abatir los males heredados del capitalismo, si este se asienta sobre la pura alteridad y la constante inconsecuencia. Aun con la oposición burguesa exiliada en Miami, la construcción de una nueva moral sobre la que el nuevo régimen busca asentarse se vuelve incierta.

6.-Z (1969, Francia-Argelia). Del laureado director Costa-Gavras, Z es una película que denuncia directamente el crimen del reconocido diputado griego Grigoris Lambrakis, perpetrado en 1963. Con la participación del guionista español Jorge Semprún, figura política fundamental del siglo XX, en una adaptación del libro de Vassilis Vassilikos del mismo nombre, la cinta desnuda el uso de las fuerzas parapoliciales por parte de los gobiernos de ultraderecha para detener el incontenible avance cultural de la izquierda. Cuando el descubrimiento de la conjura parece haber reivindicado la figura del diputado Z, “como si estuviese vivo”, y la oposición llega al poder el curso de los acontecimientos da un giro inesperado: el trágico desenlace que lleva a La dictadura de los coroneles, con su infame estela de proscripciones.

7.-La batalla de Chile: La lucha de un pueblo sin armas (1975, Cuba). La icónica trilogía de Patricio Guzmán sobre los últimos días del presidente Salvador Allende, filmada en medio del golpe de Estado que llevó a la caída de la democracia chilena. La película forma parte del patrimonio mundial del cine no sólo por haberse filmado en el momento mismo de los hechos sino también porque Guzmán fue encarcelado por la dictadura pinochetista y consigue escapar del país con el material para editar la película después. La narración en primera persona por parte de Guzmán es estremecedora y pone al espectador cara a cara, en vivo, con una de las historias políticas más complejas del siglo XX.

8.-Apocalypse Now (1979, EUA). La multipremiada cinta del actor más importante del siglo XX, Marlon Brando, dirigida por Francis Ford Coppola, a su vez, el director de cine más aclamado de todos los tiempos (director y co-guionista de El padrino). Basada en una novela de Joseph Conrad, Apocalypse now narra la historia del capitán Williard (con un icónico Martin Sheen) en la búsqueda del temible Coronel Kurtz (Brando), cabeza de un ejército mercenario en Vietnam. Una profunda crítica a la intervención bélica de los Estados Unidos contra el socialismo en la región plagada de pasajes memorables, como los diálogos entre los jóvenes reclutas californianos que aun esperar encontrar tiempo para surfear o la delirante escena que superpone el ventilador a los helicópteros que bombardean con napalm la selva. Una obra política de culto delirante.

9.-JFK: Caso abierto (1991, EUA). Dos cosas han caracterizado al cine de Oliver Stone, su carácter polémico e histórico. Esta es la cinta que hace una puesta al día sobre las investigaciones realizadas alrededor de John F. Kennedy, el trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos, asesinado en Dallas, en 1963, y en la que se pronuncia por la tesis de la conspiración. De entre la pléyade de cintas sobre Kennedy, abultadas a propósito del cincuenta aniversario del magnicidio, la versión de Stone es hasta hoy la más acabada pues se presentó como un abierto desafío a las conclusiones oficialistas de la Comisión Warren, sobre la base de las investigaciones del mismísimo Jim Garrison, fiscal que llevó a cabo las investigaciones del crimen político.

10.-Il Divo (2008, Italia). Paolo Sorrentino pinta un retrato perfecto del viejo sistema político italiano del 48 liderado bajo la imponente figura de Giulio Andreotti, el gran estadista del siglo XX, extinto en 2013 a los noventa y cuatro años de edad. A diferencia de El Padrino, Il Divo muestra con realismo la trabazón existente entre los poderes constitutivos del Estado como el Vaticano, la clase política y el poder económico, algo incomprensible para el liberalismo político, que sueña con los poderes constitucionales y la división rígida del poder. “Perpetuar el mal para garantizar el bien” es la máxima que sintetiza la figura del poderoso y temido Andreotti, artífice de la estabilidad política italiana pero también sospechoso de los peores crímenes -como la muerte de Aldo Moro-, se personifica por el afamado actor y director de teatro italiano Toni Servillo, que le imprime a esta biografía un sello magistral.



1 comentario

  • Ma. Eugenia

    Muy cuidadosa la selección de películas con su respectivo comentario. Me invita a ver las que no conocía y volver a ver las clásicas con una nueva mirada. Me llama particularmente la atención “Memorias del subdesarrollo” y “La batalla de Chile”. Ojalá te animes a organizar un cine debate.

    Te felicito por tu página, visualmente es muy atractiva y el contenido interesante y actual.

    Saludos

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