En las elecciones ¿qué debe ser un programa de gobierno?

Rafael Morales

Un programa de gobierno es un documento que postula formalmente los principios básicos de un proyecto político con arreglo a una idea sobre el orden justo en una sociedad. Con base en ello, se define la dirección y el lugar al que debe de ser dirigida una comunidad en el horizonte del tiempo. Esto significa que otros proyectos o ideologías contrarias no serán considerados en su despliegue y que ciertos problemas tendrán prioridad pública respecto de otros problemas, pasados o presentes, optando siempre de manera categórica entre alternativas de desarrollo francamente opuestas. En tanto se oponga de manera determinante frente a otros ideales el programa habrá de justificar su propia necesidad histórica. De ahí su carácter enteramente político.

En un régimen democrático el programa de gobierno hace efectiva la fórmula de Abraham Lincoln según la cual existe un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo siempre que el gobernante tenga la capacidad para recoger, interpretar y materializar los sueños más caros de los integrantes de una nación. De esta forma, se cumple con una pedagogía cívica al manifestarse el vínculo de la autoridad política con el pueblo soberano por medio de un diagnóstico en el que se jerarquizan los grandes problemas nacionales, para luego exponer los medios más idóneos que habrán de ponerse en práctica para su tratamiento y un compromiso explícito establecido en metas para su pronta solución. Se produce así una plataforma política con la que un pueblo está listo para actuar en la Historia.

En un segundo plano, el programa de gobierno se convierte en un instrumento central para la planeación del desarrollo pues en él se condensan los ejes que darán forma a los programas específicos, proyectos, líneas de acción y políticas públicas específicas que hagan posible su vocación transformadora. La centralidad de tales ejes está en que deslindan al proyecto político de otros proyectos facilitando su contraste con el resto de los programas en competencia. En forma complementaria, éstos se acompañan por ejes transversales, es decir, principios políticos que orientan el diseño de la política pública y que cruzan de un extremo a otro a todas las líneas de acción del conjunto de los programas sectoriales o especiales. Así, son transversales los principios de participación, sustentabilidad o género y no pueden serlo temáticas específicas como medio ambiente, cultura o juventud que representan en sí programas que se subsumen en algún eje general de gobierno.

El programa debe ser también un poderoso instrumento de movilización siempre que pueda persuadirse al electorado entorno a qué se le convoca a tomar partido y un espacio para la adquisición de los compromisos efectivos del futuro equipo gobernante con los sectores sociales. Por ello, la construcción del programa ha de ser el primer encuentro con el nuevo proyecto político y habrá de marcar la pauta de la relación entre gobernantes y gobernados. La ciudadanía ha de tomar muy en cuenta este proceso para normar su criterio a la hora de votar. Está en la sociedad tomar estos espacios y exigir que sus propuestas sean consideradas porque sólo contra eso podrán pedirse resultados, una vez que el programa sea llevado a la práctica.



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