Estudiando a las elites políticas

Durante muchos años, las elites políticas fueron una materia de estudio poco tratada en la ciencia política. Aunque históricamente diversos pensadores como Platón, Maquiavelo, Mosca o Michels han reflexionado sobre el carácter de estos grupos y su relación con la sociedad y el Estado, aún hoy sigue siendo un área poco explorada, tanto en estudios de área o nacionales como en investigaciones más amplias, de tipo comparativo. Solo recientemente este vacío se ha ido llenando, sobre todo con investigaciones de orden empírico y nuevas metodologías, que buscan cuestionar las primeras asunciones de la tradición de la Ley de Hierro de las oligarquías.

Las elites políticas son importantes porque forman a la minoría que toma las decisiones fundamentales en un país. Su interés de control es uno de sus elementos característicos, a diferencia de la clase política, el universo que agrupa a la totalidad de los políticos de una Nación, que sólo busca beneficiarse de los privilegios de la membrecía (Klaus v Beyme, La clase política en el Estado de partidos, Alianza). Frente a grupos subalternos y otros tipos de elites, la clase dirigente tiende a cohesionarse de forma mucho más efectiva, siguiendo a Gramsci (Cuaderno 25, XXIII, 1934), gracias a que su unidad histórica ocurre en el Estado. Esto debe llevar a pensar que la existencia de elites en el mundo contemporáneo no es una anomalía o contraria a la democracia, sino resultado del desarrollo particular del propio Estado.

Si son importantes para comprender el desarrollo de un régimen y la forma en la que se toman las decisiones en un país ¿cómo estudiarlas? Existen diversos campos de investigación, como la llamada a) Social background studies, interesada en el análisis de los orígenes sociales, y en la que se han basado muchos investigadores del fenómeno de las elites mexicanas; la de la b) Identificación de las carreras políticas, que buscan explicar el desarrollo, perfil y duración de los cargos y designaciones de sus integrantes tanto en áreas ejecutivas como de representación; la menos explorada y la más ambiciosa, como la que analiza los c) valores, actitudes y cultura política y, finalmente, la relativa a las d) interacciones que realizan dentro de un sistema político, dentro y fuera de la propia elite.

Existen algunos métodos que han probado ser de suma utilidad para la investigación de las elites, todos ellos de fácil manejo, aunque su éxito depende siempre de la existencia o acceso a la información que se tenga en el país de estudio, como son: a) el método reputacional, que no es otro más que el de la consulta a expertos, líderes o dirigentes relevantes; b) el método decisional, anclado en la tradición americana del quién decide qué, cuándo y cómo (who gets what, when and how según la conocida fórmula), aplicado en el campo de las políticas públicas; c) el método posicional, poco explorado, del que se analiza los recursos asociados con posiciones de liderazgo (recursos financieros, humanos, simbólicos o colectivos, etc.) y el análisis de redes, que define la forma en la que se articulan las elites, a partir de conexiones que adquieren consistencia y durabilidad a lo largo del tiempo.

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3 comentarios

  • Eduardo

    Soy de México y estoy finalizando mi lic, en derecho, y me gustaria estudiar una maestria en ciencia politica y administracion pública, tambien me atraen la de D. civil y Penal

  • Víctor

    ¿Por qué dices que las élites no son contrarias a la democracia? Al menos las de México son nefastas para la democracia.

    • RafaMR

      Estimado Víctor,

      Las elites existen toda vez que la sociedad no puede gobernarse por sí misma, por lo que no son contrarias a los gobiernos sino necesarias. Ahora bien, el problema está no en las elites sino en las oligarquías y su existencia en regímenes democráticos. Saludos

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