Snowden, el falso heroísmo de un delator

Rafael Morales

¿Es Edward Snowden un héroe por revelar secretos sobre programas de vigilancia electrónica de los Estados Unidos? Si la respuesta es afirmativa ¿cómo explicar el “raro heroísmo” de alguien que aspiró a incorporarse al cuerpo de elite del mayor ejército del mundo como son las United States Army Special Forces, cuya tarea histórica ha sido la de trabajar en acciones de contrainsurgencia? Este repentino cambio de lealtades no puede ser explicado por un mero accidente en el que un joven se convierte de la noche a la mañana en un héroe, arrastrado tal vez por un elogioso sentimiento altruista por la defensa de las libertades frente a un abusivo Estado vigilante, motivo suficiente para arriesgar el placer de una exitosa carrera y hasta poner en riesgo la vida misma.

Snowden es en realidad el vivo resultado de toda una corriente de pensamiento que busca hacer de la delación (whistleblower), el descubrimiento de escándalos (muckraker) y la perseverancia en decir la verdad (truth-telling) un arma para oponerse al poder político, defender el interés público o promover un orden social más justo. Estas tradiciones son el resultado de la ideología del liberalismo, que postula que para salvaguardar las libertades individuales es necesario de un Estado mínimo, no interventor, plenamente acotado y reducido a las labores más elementales del gobierno y la administración, de tal forma que toda actividad que supere estos límites será considerada como una interferencia ilegítima en la libertad, la propiedad y la vida de las personas.

El acto de Snowden no es novedoso, de ninguna forma: ya una larguísima lista de personajes le han precedido, muchos de los cuales han pasado a formar parte de la nómina de los nuevos héroes del progresismo liberal, soplones y denunciantes de toda laya, dentro de la pobre cultura de los whistleblowers, aderezada por el desarrollo de reconocimientos como The Ridenhour Prizes, el ejemplo más acabado de la institucionalización de la cultura del delator, que en último término se vuelve funcional al sistema. Nada más lógico para un imperio que busca legitimidad en el culto a los héroes, como una proyección de su cultura y su ubicación en la Historia Universal. Así, tan héroe es Kirk Douglas como lo puede ser Usher, de la misma forma que el soldado desconocido o los caídos del 11/S, todos con un reconocimiento que los hace acreedores de elogios y de imitación, todos medidos con el mismo rasero, incorporados al funcionamiento regular del sistema político.

Snowden, ese joven administrador de sistemas de escasos treinta años, hizo un descubrimiento fantástico al encontrar que los Estados desarrollan secretos, a través de elites que no rinden cuentas, que tienen la capacidad de adquirir autonomía respecto de otros grupos o sectores de la sociedad.[i] El remordimiento hizo presa al nuevo paladín de la justicia que con romanticismo declara su abierta resistencia al sistema del que es parte cuestionando los sacrificios a los que estaría sujeto en caso de llevar a cabo su valerosa e inédita empresa.[ii] Ahogado en su propia culpa, incapaz de soportar las contradicciones que supone la exigencia de una lealtad concluye que no desea vivir en un mundo donde existan contradicciones, donde existan consecuencias que deban ser sobrellevadas.[iii] Y aun, en su más profunda incredulidad, piensa que el resultado finalmente será positivo para los Estados Unidos.[iv]

El destino del ex consultor de la CIA y de la NSA es perfectamente previsible: convertido en activista de sofá encontrará protección en alguna embajada hostil al imperialismo de los Estados Unidos, desde donde seguirá los pasos de Assange en pro de “un mundo más libre”. Su imperfecta sinceridad quizá lo lleve por algún tiempo a ocupar las portadas de unas cuantas revistas influyentes pero será su candorosa visión de la política la que terminará por eclipsar su vocación justiciera y libertaria. Trágico destino para aquellos que no pueden comprender la magnitud y las implicaciones de una sociedad de Estados (es decir, de todos los Estados) que dispone del secreto (arcana) como medio privilegiado para resguardar la soberanía y la seguridad de un pueblo frente a la amenaza y los intereses de los demás Estados u otros centros autónomos de poder coercitivo.

Por ello, esperar que el Estado se transparente luego de las filtraciones es francamente ridículo. Buscar una calificación moral o jurídica por el espionaje es improcedente políticamente en la hora de la lucha entre Estados. Si se valoran las filtraciones por sus consecuencias no habrá un efecto mayor sobre la política imperialista de los Estados Unidos pues sus socios europeos están completamente dispuestos a mantener lealtad. Esto significa que las insoportables contradicciones que Snowden encontró son la materia misma de la política moderna, producto de la coexistencia entre Estados, en la que resulta imposible mantener el principio de no intervención dada la asimetría de poder entre las naciones, pues al final son las más fuertes los que imponen las normas de interrelación. Este sistema no cambiará por un par de denuncias. Quizá Snowden ahora lo sepa.



Notas

[i]Señala Snowden en entrevista: A medida que avanzaba y me enteré de la peligrosa verdad detrás de las políticas de Estados Unidos que buscan desarrollar secretos, poderes irresistibles y que se concentran en las manos de unos pocos que no rinden cuentas, la debilidad humana me perseguía. Gellman, Barton y Jerry Markon, “Edward Snowden says motive behind leaks was to expose ‘surveillance state’”, en The Washington Post. Recuperado el 9 de julio de 2013 de http://www.washingtonpost.com/politics/edward-snowden-says-motive-behind-leaks-was-to-expose-surveillance-state/2013/06/09/aa3f0804-d13b-11e2-a73e-826d299ff459_story.html?tid=pm_politics_pop

[ii]Mientras trabajaba en secreto para resistir a ellos, el miedo egoísta cuestionó si la piedra lanzada por un solo hombre pudiera justificar la pérdida de todo lo que ama. Ídem.

[iii]Yo no quiero vivir en una sociedad que hace este tipo de cosas…No quiero vivir en un mundo donde se registra todo lo que hago y digo. Eso no es algo que estoy dispuesto a apoyar o a vivir. MacAskill, Ewen, “Edward Snowden, NSA files source: ‘If they want to get you, in time they will’”, en The Guardian. Recuperado el 9 de julio de 2013 de http://www.guardian.co.uk/world/2013/jun/09/nsa-whistleblower-edward-snowden-why

[iv]Creo que el sentimiento de indignación que se ha expresado es justificado. Se me ha dado esperanza de que, no importando lo que me pase, el resultado será positivo para Estados Unidos. No esperaré verme de nuevo en casa, aunque eso es lo que quieren. Ídem.

 



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