YoSoy132: el final de una indefinida protesta exitosa

YoSoy132 es un movimiento estudiantil clasemediero que busca la transformación de México a partir de la democratización de los medios de comunicación. Su emergencia se da en el contexto de las elecciones presidenciales de 2012, como una reacción a la campaña mediática de Enrique Peña Nieto y a la desinformación prevaleciente debido al oligopolio en las telecomunicaciones. Este movimiento se ha hecho presente por medio de las redes sociales, la protesta pública y con la articulación de una red estudiantil a lo largo de varias universidades, públicas y privadas, en casi todo el país.

A pesar de ser un movimiento novedoso, en sus formas y prácticas, el YoSoy132 adolece de un objetivo claro para llamar a la movilización, que se advierte desde su método de auto-afiliación, protestar y usar el nombre, y desde el apego a una Declaración de principios tan laxa que otorga el mismo status a la lucha contra el neoliberalismo, los abusos en Atenco, la pobreza, los alimentos transgénicos, el cambio en el modelo educativo, el derecho a la salud, la educación artística, los derechos de los animales, etc. Ello ha llevado a la pérdida de concentración sobre los objetivos originales, como impedir la “imposición” mediática de Peña Nieto, y a generar diferencias insalvables respecto de las estrategias de presión frente al pliego petitorio del 27 de julio.

Con todo, la máxima debilidad de este movimiento reside en la carencia de una formación política. En su ideario, lo mismo se mezcla vagas ideas sobre la libertad y la justicia, la moral y la ética que las preferencias sociales y las políticas públicas, la conciencia histórica y demás. Comparado con los movimientos estudiantiles de los años sesenta, donde se discutían las grandes corrientes filosóficas de la época, el YoSoy132 ha derivado en un asambleísmo en tiempo real donde los tuits y los sms suplen los debates de orden ideológico-político y estratégico. Si no, ¿desde qué ángulo se hace la crítica al desarrollo alcanzado hasta ahora en México? ¿Desde la economía neoclásica? ¿Desde el marxismo? ¿O desde posiciones nacionalistas?

Esta indefinición política se manifiesta en la ausencia de demandas de carácter de clase y en su perfil antipolítico, típico de la sociedad civil, por cuanto niega alguna ideología o adscripción a un partido, la toma del poder político o la insurrección armada contra el Estado. Cuando se postula como objetivo la democratización de los medios de comunicación ¿no hay acaso una marcada falta de realismo político, dado que los poderes constitutivos del Estado no son “democratizables”? Lo que significa “democratizar” los medios, según el YoSoy132 (pluralismo de opiniones, información veraz, promoción de valores, etc.) refleja una enorme pobreza sobre el análisis del fenómeno del Estado y sobre el problema de la Economía Política de los medios de comunicación.

Todo movimiento social está condenado a su institucionalización. Por ello, no hay forma de que el YoSoy132 pueda trascender la coyuntura política como tal, a menos que opte por uno de dos caminos: o los estudiantes deciden constituirse como una asociación civil, para emular el ambicioso programa cívico de un Benjamin Barber, o pasan a constituirse en un partido político, para defender una ideología y batirse directamente en las arenas del poder. No hay más. De lo contrario, el movimiento quedará atrapado en el ciclo de la protesta civil (marchas – represión policiaca – comisión de derechos humanos), en el asambleísmo en tiempo real o en la auto-marginación, si es que deciden reducir su lucha a la mera promoción de reformas legislativas, tal y como ha sucedido con otros tantos movimientos (EZLN-Ley Cocopa, M5J-Ley 5 de junio, MPJD-Ley de víctimas, etc.).

No importa si no se discute ahora, tarde o temprano tendrán que decidir.



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